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Reflexiones sobre la libertad

Por: Lic. Agustín Hernández.

Siéntese cómodamente. Respire profundamente. Relájese… Porque hoy vamos a tocar un tema muy individual, pero de gran profundidad: la Libertad. Adoptemos y partamos primeramente de una definición muy general pero muy sencilla y comprensible de que la Libertad es: la posibilidad de elección. Recuerde también que esta posibilidad de elegir también se considera como el libre albedrío o libre arbitrio.

Esta posibilidad puede ser interior cuando dicha posibilidad es subjetiva, mental y espiritualmente posible. En cambio la libertad exterior es cuando la libertad es objetiva, material y de acción posible.

En forma ordinaria y superficial tenemos la impresión de que disponemos, en condiciones favorables, de un amplio rango de posibilidades de libertad. Sin embargo, las consideraciones objetivas de la vida nos parece reducir la libertad a una ilusión subjetiva; sufrimos la acción directa de nuestro entorno natural al cual debemos adaptarnos; estamos sometidos por nuestra genética que define nuestra anatomía, nuestra fisiología, nuestro cerebro y por lo tanto nuestras posibilidades de inteligencia y de conciencia; estamos sometidos por nuestra cultura que acuña desde nuestro nacimiento sus normas, tabúes, mitos, ideas, creencias; estamos sujetos a nuestra sociedad que nos impone leyes, reglas y prohibiciones; estamos incluso poseídos por nuestras ideas que se adueñan de nosotros cuando creemos disponer de ellas; nos encontramos a merced de la situación económica; y para rematar, de un tiempo para acá, estamos sometidos por el cambio climático y los desastres naturales; qué no decir de la violencia generalizada de nuestros tiempos.

¿Cómo podríamos de disponer de libertades, cuando estamos tan sometidos por todas partes? 

ESPECTRO DE LA LIBERTAD.

Primeramente debemos conocer que desde el ángulo de determinismo no hay posibilidades de libertad, ya que esta aparece como una ilusión. Si abocamos el tema desde el punto de vista espiritual, la libertad es un valor que debe ser eminentemente ajeno y desincorporado a la vida ordinaria (es cosa aparte). Entonces, debemos encontrar una alternativa que concilie, unifique; debemos encontrar un balance entre ambas polaridades, es decir, un punto medio que nos proporcione una respuesta factible, lo más cercano a la realidad.

No podemos ignorar el peso trágico de las dependencias, las determinaciones, los sometimientos, las sujeciones, las posesiones.

El ser humano está sometido a la necesidad de vivir para sobrevivir, es decir, trabajar sin tener asegurado el gozo de vivir, si no es por destellos, mini-momentos de poesía, música, pintura…por ejemplo. Vivir para sobrevivir mata de raíz la libertad, y son en mayoría los humanos los que, en la historia y hoy en día y alrededor del mundo, solo han podido vivir para sobrevivir, y en las sociedades pobres, en las peores condiciones.

POSIBILIDADES.

Nuestras libertades dependen también del azar: pueden realizarse cogiendo al azar al vuelo, pero pueden ser abolidas por el azar. Nuestras vidas son tributarias de la buena o la mala suerte. Si la libertad es elección y toda elección es aleatoria, entonces tomamos nuestras libres decisiones en la incertidumbre y el riesgo.

El destino humano se conduce en zigzag, en un juego de azar, necesidad y autonomía. Tantos azares, tantas necesidades en una vida humana, y sin embargo hay posibilidades de autoconstrucción de su autonomía:
• A través de las lecciones y experiencias de la vida.
• A través de la capacidad de adquirir y capitalizar la experiencia personal (ciertamente con la posibilidad de enormes errores e ilusiones).
• A través de la capacidad de elaborar estrategias de conocimiento y de comportamiento (es decir, enfrentar de cara las incertidumbres).
• A través de la capacidad de elección y de modificar la elección.
• A través de la capacidad de la Consciencia.

La verdadera Consciencia de la libertad se funda en la Consciencia de la relación: autonomía / dependencia y posesión / poseedor, en la Consciencia de la ecología de la acción, en la voluntad de pensar de modo autónomo a pesar de los paradigmas, la mercadotecnia, la manipulación masiva, y los peligros.

ESPÍRITU Y CONSCIENCIA.

En el espíritu (mind) es donde reside la sujeción y sede de la libertad.

La libertad del espíritu se mantiene y fortalece mediante:
• Las curiosidades hacia los más allá (de lo dicho, conocido, enseñado, recibido).
• La capacidad de aprender por sí mismo (autodidacta).
• La práctica de estrategias cognitivas (las estrategias proyectan un juego entre las decisiones y acciones, por un lado, y por otro, las condiciones exteriores inciertas).
• La invención y la creación (que revelan el espíritu humano).
• Las posibilidades de verificar y de eliminar el error.
• La Consciencia reflexiva: la capacidad de auto-programación es integrada, prolongada y superada por la capacidad del espíritu para auto-examinarse, y del individuo para auto-conocerse, auto-pensarse, auto-juzgarse.
• La Consciencia moral.

ATENCIÓN.

La libertad sin freno va hacia el crimen, y al afirmarse contra el sometimiento y la sujeción, corre el riesgo de muerte. La libertad en esas condiciones o mata, o está condenada a la muerte.

En democracia el pensamiento libre es una desviación frecuentemente tolerada, pero debe con frecuencia aceptar la incomprensión y la soledad.

EL CAMINO.

El camino es la comprensión de la íntima relación entre autonomía y dependencias. Las libertades del espíritu se conquistan, pero es necesario que nuestra Consciencia esté despierta.

La libertad plena se encuentra en su pensamiento. Sí, en su pensamiento. Suyo, individual, único. Es la única forma en que usted es libre. Nadie lo toca. Es  sólo suyo y sus circunstancias particulares. Es su universo propio. Y sólo usted puede volar instantáneamente a cualquier lugar del mismo.

Por último, le pido que saque usted un gran provecho de estas reflexiones, ya que este tema tiene una aplicación muy importante en el desarrollo de su vida interior, en su vida familiar, en sus relaciones, y con aplicaciones e interpretaciones directas a la vida política, económica y educativa.