Editorial 138

A estas alturas resulta algo complicado abordar el asunto de un recomienzo sin caer en frases gastadas y lugares comunes. Después de todo, los lugares se hacen comunes por ser ampliamente visitados. El concepto de cambio y renovación ligado al inicio de un año nos ha acompañado constantemente y en cada año tratamos de aprovechar este simbolismo para tomar fuerzas y ejecutar acciones necesarias. De ahí los tan socorridos propósitos de año nuevo, por ejemplo.

El caso de este año 2012 tiene sus singularidades. Desde años atrás se insistió en las coincidencias del calendario maya con este año, ya sea para apuntar al fin del mundo en plan apocalíptico, o sólo como el final de una era y el comienzo de otra. Tantas veces se ha anunciado el fin del mundo, que esto ya se volvió un lugar común.

No obstante, se pueden percibir indicios geopolíticos, económicos y culturales de un proceso de cambio. Geopolíticamente vemos cómo el péndulo que favorece a los Estados Unidos se empieza a desplazar hacia otros poderes, en especial hacia China. Las crisis económicas han causado alarma y reflexión sobre un sistema que se proclamaba vencedor en “el fin de la historia”. La cultura global, fomentada por el libre intercambio de información vía internet, poco a poco muestra nuevos aspectos y prioridades, como la manifestación de la opinión, el compromiso social y ecológico, y el abandono de un sistema consumista que necesita un constante flujo de materiales y productos.

Todos estos indicios se pueden tomar como parte de un gran proceso de cambio que afecta el planeta y sus habitantes. Pese a ello, es complicado pensar que estos cambios necesariamente tomen su forma definitiva en el transcurso de este año. Los cambios en la manera de organizar y administrar el patrimonio humano y planetario habrán de ser más graduales y de lento desarrollo para lograr su consolidación.

En nuestro país este año tiene una importancia capital en el plano político. Las elecciones presidenciales darán orientación a la nación, que nos guiará en los próximos años. Después de ser el partido en el gobierno, el PAN advierte síntomas de cierto desgaste, y en estos momentos se llevan a cabo las precampañas para definir a su candidato. El PRI recurre al método de la unidad partidista guiada por un símbolo de amplio poder mediático como Enrique Peña Nieto, quien sin embargo en el final del año pasado cometió errores de ese mismo tipo, mediáticos, que le han ganado numerosos señalamientos, críticas y chistes a su costa. Por parte de la izquierda nacional, el proyecto está a cargo de la figura, ampliamente conocida de Andrés Manuel López Obrador, que ha tomado un rostro más conciliador en este proceso que en el pasado, donde se caracterizó por su ánimo de ruptura.

Así, con una gran felicitación a nuestros lectores y patrocinadores, damos comienzo a este año 2012. ¡Enhorabuena!