“Creo que lo que estamos inaugurando el día de hoy, es parte muy importante del esfuerzo de varios gobiernos que me antecedieron y que debido a múltiples problemas de índole económico y logístico se prolongó la obra hasta nuestros tiempos, teniendo la dicha de concretarlos en mi administración, sumando esos esfuerzos y agregando el costo total de la obra que arrojó una inversión de 388 mil 130.19 pesos; así mismo este enorme edificio será ocupado por los tres poderes locales...Finalmente quiero decirles que lo aprovechen, lo cuiden con el fin de tener Palacio para buen rato, ¡Muchas gracias!”. Palabras del Gobernador Lauro Carrillo al inaugurar el Palacio de Gobierno el primero de junio de 1892.
El 2 de febrero de 1718 se colocó la primera piedra angular del edificio del Colegio de Nuestra Señora de Loreto. En la misma fecha pero de 1882, el Gobernador Luis Terrazas Fuentes hizo lo propio con la primera piedra angular del actual Palacio de Gobierno. Aprovechamos pues la fecha para dar repaso a la historia de ambos edificios, que comparten además de su fecha inaugural, el espacio donde se han ubicado, y un gran significado para los chihuahuenses.
En los tiempos en que se erigió en Villa el Real de Minas de San Francisco de Cuéllar con el nombre de San Felipe El Real de Chihuahua, ante la gran necesidad de educación en la misma, los integrantes locales de la Compañía de Jesús impulsaron el proyecto para construir un colegio.
La erección del Colegio que sería conocido con el nombre de “Nuestra Señora de Loreto”, se inició en 1717, cuando el entonces Gobernador y Capitán General del Reino de la Nueva Vizcaya don Manuel San Juan de Santa Cruz - residente en aquel entonces en Parral - se dirigió al virrey Marqués de Balero y a la Diócesis de Durango solicitando autorización para su construcción, misma que fuera aprobada en noviembre y recibiera el apoyo de distintas autoridades y personalidades de la época.
En 1718, se tomó la decisión de situarlo en los terrenos donde hoy se encuentran ubicados el Museo Casa Chihuahua y el actual Palacio de Gobierno, incluyendo el tramo de la Calle Libertad que los separa. La primera piedra se colocó el 2 de febrero, quedando las obras bajo la vigilancia de los misioneros jesuitas Francisco Navarrete, Antonio Arias de Ibarra e Ignacio de Estrada, en tanto que la ejecución de la misma corrió a cargo de célebre Maestro José de la Cruz.
Se trataba de un edificio sencillo pero sólido, con muros de piedra y adobe recubiertos de argamasa. Su fachada principal estaba orientada hacia el poniente (donde se formó una plazoleta que se llamó “Plaza del Colegio”), en tanto que su espalda estaba orientada hacia la Plaza de San Felipe y la entrada principal de la Iglesia, hacia el sur (frente a lo que hoy es la Calle Libertad). Contaba con tres patios, una capilla interior -dedicada a San Pedro-, dos grandes corredores y una iglesia principal con advocación a Nuestra Señora de Loreto.
La expulsión de los jesuitas de todos los territorios de España en 1767, dispuesta por el rey Carlos III, provocó que el Colegio fuera clausurado y que el edificio, junto a las propiedades de los jesuitas, quedara bajo la tutela de una “Administración de Temporalidades”, que terminó su inventario en 1769.
Como el espacio era bastante amplio y, dado que se trataba de uno de los edificios más sólidos y compactos que existían en la Villa, el Comandante General de las Provincias Internas, Caballero Teodoro de Croix, dispuso que la construcción se acondicionara para alojar aproximadamente a 100 soldados, asegurar a los indios presos por infidencia, a los reos militares y a cerca de 200 caballos, señalándose expresamente que la iglesia debía destinarse exclusivamente al ramo castrense. El local salió de la jurisdicción de la Administración de Temporalidades en marzo de 1786, cuando fue entregado al ministro tesorero de la Real Hacienda por órdenes del virrey Conde de Revillagigedo para instalar ahí un Hospital Militar, bajo el control de la autoridad del comandante general de las Provincias Internas; hospital que fuera inicialmente dirigido por el doctor Gregorio Arreola.
En abril de 1811, cuando a la Villa arribaron en calidad de reos los principales caudillos insurgentes procedentes de Acatita de Baján, fueron conducidos al Hospital Real Militar, donde algunos de ellos -los cabecillas- fueron encarcelados, mientras que los demás fueron conducidos a las celdas del Convento de San Francisco. Don Miguel Hidalgo y Costilla, vivió sus últimos días (hasta el 30 de julio de 1811) en una celda separada y aislada, donde fuera la torre del templo de Nuestra Señora de Loreto.
En 1828, por decreto del Congreso Nacional, se dispuso la entrega de los terrenos que ocupara el Colegio al gobierno del Estado Libre y Soberano de Chihuahua, hecho que se verificó el 18 de enero de 1834. A partir de entonces al inmueble se le dieron varios usos: cárcel municipal, cuartel de las tropas permanentes y hospital militar.
En el año de 1859 el edificio pasó a ser propiedad de la nación, bajo las leyes de reforma que promulgó el gobierno liberal del Presidente Benito Juárez. En 1865, siendo la ciudad de Chihuahua la sede del poder federal, el mismo Juárez ordenó la venta la propiedad, adquirida por Don José Cordero.
Sus sucesores la vendieron nuevamente al estado en 1878, siendo gobernador el Coronel Ángel Trías Ochoa quien proyectaba derribar el antiguo edificio y construir ahí mismo, por suscripción nacional, un monumento dedicado a la memoria del Padre de la Patria. De inmediato se inició la demolición del inmueble, se abrió la actual Calle Libertad y se señaló el lugar donde debía ser construido el monumento.
Sin embargo, en 1879 cayó el Coronel Trías del poder, y el Gobernador Terrazas, que le sucedió en el mando, modificó el proyecto primitivo en febrero de 1881 y comenzó la edificación del Palacio de Gobierno en el terreno que había ocupado el Colegio de Loreto. La apertura de los cimientos se ejecutó en el mes de julio del mismo año, bajo los planos y presupuestos del ingeniero Pedro Ignacio de Irigoyen, que tuvo de ayudante al ingeniero Enrique Esperón. La inauguración solemne tuvo lugar el primero de junio de 1892 bajo la presidencia del coronel Lauro Carrillo, y desde entonces se instalaron allí los tres poderes locales.
Se había retrasado varios meses la instalación de las oficinas públicas en el Palacio a causa de un incendio que se registró en los departamentos destinados a la Legislatura local, y porque los muebles, que se habían pedido a Europa, demoraron en llegar más tiempo del que se había calculado. En 1885 se había hecho cargo de la dirección de las obras el ingeniero Carlos Moreno; dos años después lo reemplazó el maestro de obras Mariano Garnica y Pérez, y en 1889 el tesorero general del Estado, Mariano Martínez, contrató para la terminación de la planta superior del Palacio al ingeniero Fernando Pérez, quien fue el que lo concluyó.
En 1921, el 21 de Junio, un gran incendio destruyó todo el maderamen del Palacio y el antiguo archivo de la Comandancia General de las Provincias Internas. Después del incendio, dentro de la restauración se decidió agregar un piso más, en el mismo estilo para conservar la armonía general, y se sustituyó la balconería de hierro forjado por balaustradas de cantera.
En 1956, al lado derecho de la escalera, se instaló un cubículo llamado Altar de la Patria para conmemorar el lugar exacto en que fue fusilado Hidalgo, cuando el edificio del Colegio de Loreto se usaba como prisión.
En 1961, en los corredores de la planta baja, el pintor Aarón Pina Mora realizó una serie de murales que relatan la historia de Chihuahua, desde la expedición de Alvar Núñez Cabeza de Vaca alrededor de 1530, hasta la revolución de 1910.
En la planta baja del Palacio se encuentra el Museo de Hidalgo y la Galería de Armas, como homenaje al Padre de la Patria y la independencia de México.
En tiempos recientes, dos hechos de sangre han manchado la memoria del Palacio: el atentado sufrido por el Gobernador Patricio Martínez el 17 de enero de 2001, y el asesinato de Marisela Escobedo, acontecido el 16 de diciembre de 2010, mientras protestaba frente al Palacio. Marisela Escobedo había ganado notoriedad ante sus protestas por las resoluciones judiciales en torno al asesinato de su hija Rubí Marisol Frayre.
De este modo, el lugar que hoy ocupa el Palacio de Gobierno ha sido testigo de hechos tanto gloriosos como ignominiosos en la historia de nuestro estado, y es un símbolo que muchos chihuahuenses podemos disfrutar en nuestros trayectos diarios dentro de la ciudad.
Fuentes: http://tramoyam1.blogspot.com/2009/08/palacio-de-gobierno-joya-de-chihuahua.html, http://www.chihuahua.gob.mx/turismoweb/Contenido/plantilla5.asp?cve_canal=396&Portal=turismoweb, http://eloficiodehistoriar.com.mx/2009/02/25/el-palacio-de-gobierno-de-chihuahua/ http://www.oem.com.mx/elheraldodechihuahua/notas/n2304103.htm, http://mcc.cetechihuahua.gob.mx/Sitio/cch_historia_01.php
Revista Chihuahua Moderno. Todos los Derechos Resevados 2010
Chihuahua Chih. Mexico
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