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Don Miguel Hidalgo y Costilla

En la piel del actor Jesús Ramírez. (Conmemoración del 200 aniversario del fusilamiento del Padre de la Patria)

Por: Jesús Ramírez.

El año de 1810 marca el inicio de la Independencia de México con la arenga, es decir, el discurso para enardecer los ánimos de los humillados y empobrecidos mexicanos que sufrían por el injusto gobierno de los españoles, que el Padre de la Patria, Don Miguel Hidalgo y Costilla, profirió a las puertas de su parroquia, en el pueblo de Dolores, del estado de Guanajuato, conocido posteriormente como El Grito de Dolores.

Los vaivenes de la guerra de Independencia y la traición del Teniente Coronel Ignacio Elizondo, le depararon a Hidalgo, ser preso en Acatita de Baján y traído a Chihuahua, donde fue degradado de su investidura sacerdotal por la inquisición y posteriormente fusilado (200 años cumplidos el pasado 31 de julio) en 1911.

Hace nueve años me fue encomendada la interpretación de Don Miguel Hidalgo, para conmemorar su fusilamiento, justo en los lugares en que aconteció. La iniciativa para este magno evento provino de Marco Antonio Martínez Benavides (qepd) y acogida plenamente por el Gobernador Patricio Martínez. El reto de representar a tan digno prócer, me produjo gran nerviosismo por la responsabilidad que adquiría pero, al mismo tiempo, una enorme emoción.

Mi preparación como actor de teatro data de 1962 y la inicié precisamente en la ciudad de Morelia, Michoacán, en la Universidad Nicolaíta, ahí donde Don Miguel Hidalgo fue rector y también maestro de otro gran héroe de la Independencia: Don José María Morelos y Pavón. Y, dato curioso: la primera obra teatral en la que participé fue en “Morelos” del profesor y escritor michoacano Raúl Arreola Cortés. Mi personaje fue un humilde chinaco a las órdenes del héroe. Por tales motivos, es lógico suponer que, aparte de mis conocimientos escolares,  adquirí con esta puesta en escena un verdadero amor a estos dos personajes.

El día 31 de julio de 2003, llegué al antiguo Palacio Federal, ahora Casa Chihuahua, para salir del calabozo donde estuvo prisionero Don Miguel Hidalgo, rapado y caracterizado por mi hija, la también actriz y directora de teatro Holda Ramírez. El impacto de los organizadores fue grande al verme transformado. Esperar el momento de mi salida flanqueado por verdaderos soldados, pero vestidos a la usanza de 1810 y sentir, más que ver a la multitud expectante que gritaba de vez en cuando ¡Viva Hidalgo! ¡Viva la Independencia de México!, me hacían apoderarme con mayor veracidad de mi personaje. Aunque, de vez en cuando, percibía también los comentarios de gente que decía “es igualito”.

El “paso de ganso” tan solemne, marcando lentamente el camino por verdaderos soldados de nuestra época, pero vestidos a la usanza de los realistas, flanqueándome y llevándome  hacia la muerte, la entrada a Palacio de Gobierno, hasta cerca del Altar a la Patria, la silla que me esperaba de espaldas para fusilarme como a un traidor, todo un lado del patio lleno de sillas donde se encontraban las autoridades estatales y militares, así como gente del pueblo, me llenaron de temor, pero al mismo tiempo pensaba –como, tal vez, pensó Hidalgo- “Voy a morir. Pero es por una noble causa y mi muerte servirá para que, los verdaderos hijos de esta Patria, vivan en libertad, con justicia y sin humillaciones” y, con todo el valor me dirijo a los soldados, antes de que el Teniente Armendáriz de la orden de ¡Fuego!: “Hijos míos, vosotros debéis cumplir como soldados leales. La mano derecha, que pondré sobre mi pecho será, hijos míos, el blanco seguro al que habéis de dirigiros”. Y suenan con gran estruendo los balazos, que hacen estremecer a todos los presentes y que me ayudan a mí, como actor, a sentir el impacto de los mismos, tirándome en dos ocasiones, moribundo, para después recibir el tiro de gracia y fallecer.

El Licenciado José Reyes Baeza, al llegar a la gubernatura, continúa con esta conmemoración que se ha vuelto ya una tradición. Poco a poco se ha ido agregando algo a la representación: la degradación, los diálogos con el Cabo Ortega y con Melchor Guaspe y desde hace cuatro años Holda Ramírez personifica a la Madre Patria, quien antes del fusilamiento lanza un poema, escrito por ella misma, donde increpa a la alta burguesía para que recapaciten en lo que harán al matar a tan valeroso hombre. Después, al verlo muerto, se acerca para cobijarlo entre sus brazos. Un cuadro verdaderamente conmovedor.

Dato curioso: yo personifico al Padre de la Patria; mi hija a la Patria. Y ya que hablamos de los actores que representan esta conmemoración he de mencionar a quienes nos han acompañado como el Obispo de la degradación, el Cabo Ortega y Melchor Guaspe: Pedro Codina, Javier López Campos, Oswaldo Ronquillo, Jaime Rodríguez, Miguel Serna y mi también hijo: Azgard Ramírez, todos ellos miembros del Grupo Independiente de Teatro y Arte de chihuahua (GITACH) del Foro del Arte.

Pero este acontecimiento no ha quedado ahí, en una representación cada año. Gracias a la Asociación Tres Siglos Tres Fiestas, con la colaboración insustituible de la Licenciada Rebeca de la Garza, se ha llevado a muchos municipios del Estado de Chihuahua. La Licenciada Marisa Sen y el Profesor Carlos Fernández de Casa Chihuahua, me invitaron para “Diálogos con Hidalgo”, que se han realizado ya por cuatro años consecutivos en el calabozo y donde, para cada presentación pasa un grupo de 30 espectantes espectadores, llegando ya a las 100 representaciones; luego organizaron Una noche en el museo, donde se ven deambulando a los héroes por todo el edificio y que fue un éxito memorable. También fui invitado por el Licenciado Orlando Barraza, quien coordina los recorridos por los lugares históricos con personajes como Deza y Ulloa, Juárez, Pancho Villa, etc., para que interpretara a Hidalgo en una escena en la que es interrogado por un inquisidor y que llevamos a 50 escuelas. En ellas recibimos tanto de maestros como de alumnos la opinión de que la Historia, así representada, es más efectiva y amena que diez lecciones en el aula.

El holograma que se proyecta en el Museo de Hidalgo, ubicado en Palacio de Gobierno y donde aparece el Padre de la Patria, como saliendo de la Iglesia de Dolores, dando el grito, también soy yo, y se filmó un cortometraje de la tremenda degradación, y que fue premiado en un concurso.

No queda ahí todo. El Ingeniero Francisco Rascón Banda, cuando Presidente Municipal de Uruachic, nos invitó a recrear unas escenas de los momentos anteriores al Grito de Dolores. Esto fue para un 15 de Septiembre. De modo que, siendo antes de que lo pronunciara oficialmente, yo, como Hidalgo, me le adelanté. La arenga también fue escenificada en la Casa Juárez, el 28 de agosto pasado, durante la cena anual de dicho museo. Y para el 27 de septiembre de 2010, se presentó México Independiente, escrita y dirigida por Holda Ramírez, y auspiciada por el Instituto Municipal de la Cultura, en el Auditorio Luis H. Alvarez (antes Auditorio Municipal), y en la que además del Grito, se incluirá un diálogo de Hidalgo con Morelos, a petición mía.

Este año de 2011 se cumplieron doscientos de aquel doloroso acontecimiento, por lo que el presente Gobierno Estatal por medio de la Secretaría de Educación, Cultura y Deporte, dirigido por un teatrista de corazón, Jorge Mario Quintana, ha decidido que se unan a un magno evento para conmemorar el Fusilamiento de Hidalgo, La Casa Chihuahua, el ICHICULT y el Foro del Arte. Al momento de redactar estas líneas se preparaba una representación más completa y fidedigna.

Anécdotas hay muchas, entre las que me gusta contar, por ejemplo: la primera vez, cuando me dirigía hacia Palacio de Gobierno, en mi auto y ya caracterizado, acompañado por mi hija, nos detuvo un agente de tránsito, diciendo que nadie podía pasar, pues ya estaban cerradas las calles para el evento. Mi hija le hacía ver que dentro del auto venía Hidalgo, quien debía ser fusilado en una hora. Pero el oficial, fiel a su deber, nos decía con total seguridad: A mí me dijeron que nadie debía pasar. Bueno, le dijo mi hija, el señor Gobernador se informará por qué no hubo fusilamiento. Entonces el agente se comunicó con su superior por radio y le dieron la orden de dejarnos pasar.

En otra ocasión, después del evento, mi nieta de 6 o 7 años, al ver la cantidad de personas que se me acercaban a pedir autógrafos o a fotografiarse con Hidalgo, me dijo: Abuelito, ¿qué se siente ser tan famoso? Yo, muy ufano, le contesté: Ahora sé lo que siente Ricky Martin, mijita. Lo que nunca esperé es que, después de 48 años ininterrumpidos dedicados al teatro, Don Miguel Hidalgo, me diera a conocer tanto, pues ahora mucha gente dice en la calle, cuando me ve: mira es Hidalgo, al que fusilan en Palacio de Gobierno”.