Durante las exequias de don Abraham González, en el Teatro de los Héroes, el general Francisco Villa permaneció meditabundo y silencioso. Sus fuerzas habían rescatado los restos del idealista, sepultados en el desierto tras su asesinato a mansalva. Un tren especial había trasladado el féretro a la ciudad de Chihuahua para rendirle aquel tributo postrero. Tal vez el “Centauro del Norte” rememoró sus vivencias al lado de aquel extinto luchador social que lo había invitado a unirse al movimiento maderista.
En su homenaje y en el de don Francisco I. Madero, Villa había dispuesto que el papel moneda emitido por el Estado llevase los retratos de los dos revolucionarios sacrificados por la reacción. “Billetes de dos caritas” los denominó el pueblo, que seguía llamando “maderistas” a los insurgentes que combatían al ejército federal.
Don Abraham González, nacido en julio de 1864, en Ciudad Guerrero, se formó en las doctrinas sociales del catolicismo; su abuelo materno, el coronel juarista Jesús José Casavantes, había sido comandante militar y gobernador del estado de Chihuahua, en plena Intervención Francesa.
La familia González, una de las más prominentes del estado, contaba con varios negocios en la entidad norteña, como una compañía de tranvías y el Banco de Chihuahua, que terminaron en la quiebra ante el avasallador cacicazgo del clan Terrazas.
Cuando Madero emprendió su campaña antirreeleccionista, don Abraham se sumó al movimiento del coahuilense y fundó el Club Central Benito Juárez, el 11 de julio de 1909. Al llevarse al cabo el fraude electoral en las elecciones de 1910, Abraham González pasó a la clandestinidad y a preparar la lucha revolucionaria en Chihuahua. Fue él quien integró en la Revolución a líderes como Luis Moya, Francisco Villa y Pascual Orozco, y se convirtió, al estallar la Revolución mexicana, en el líder político de la lucha en su estado natal y en uno de los principales consejeros de Francisco I. Madero; ante tal hecho también se levantó en armas con el grado de coronel en el Ejército Antirreeleccionista.
Cuando la Revolución derrotó al Ejército federal en la Toma de Ciudad Juárez, como parte de los acuerdos de paz Abraham González se convirtió en gobernador de Chihuahua el 10 de junio de 1911 y luego fue electo Gobernador Constitucional del mismo Estado, tomando posesión el 4 de octubre de 1911; solicitó licencia el 31 de octubre del mismo año para asumir, a partir del 6 de noviembre, la Secretaría de Gobernación en la Ciudad de México.
Permaneció en dicho cargo hasta febrero del año siguiente (1912), en que regresó al Gobierno de Chihuahua para tratar de solucionar los problemas internos del Estado, en donde los elementos contrarevolucionarios seguían intentando desestabilizar al país. Ese mismo año, estos lograron controlar al Congreso del Estado y destituir a Abraham González como gobernador; sin embargo, unos meses después tales decretos fueron invalidados y volvió González a ocupar el Poder Ejecutivo del Estado de Chihuahua.
Un documento rescatado por Francisco R. Almada (“Vida, proceso y muerte de Abraham González”, Biblioteca del Instituto de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana, México, 1967, pp. 25-26) establece un hecho del que nadie se acuerda: “don Abraham, públicamente, en un discurso pronunciado el 24 de julio de 1910, ante el Club Femenil Sara Pérez de Madero, que presidía María Rodríguez, demandó que se establecieran en México los derechos políticos para la mujer...”
Cuando se convirtió en gobernador de Chihuahua, don Abraham no solamente se desempeñó con probidad y eficacia, sino que decretó una serie de medidas que incluso hoy levantarían ámpula entre quienes consideran al servicio público una mera oportunidad de encumbramiento: combatió la práctica de algunos patrones, que le pagaban con vales a su personal, ordenando que el salario se entregase en efectivo; también prohibió que en las oficinas públicas se colgaran los retratos de personajes vivos, ya que en su concepto era una costumbre antidemocrática.
Los documentos de la época dan constancia de que el gobernador González Casavantes actuó siempre a favor del interés público, aunque tuviera que afectar a los poderosos. El Periódico Oficial del Estado (número 53, domingo 2 de julio de 1911) declaraba caduca la concesión de Juan A. Creel y sus socios para la explotación de juegos, así como de una cantina y una pista de baile, ya que el gobernador los consideraba una amenaza para la sociedad. En su opinión, lejos de tratarse de una empresa productiva, tal negocio explotaba el vicio; además, calificaba de inmoral la concesión. ¿Por qué? Porque el Gobierno anterior había otorgado a Creel y a sus asociados la exención de toda clase de impuestos durante un término de 15 años.
Uno de sus primeros actos como jefe del Ejecutivo estatal fue la suspensión de la venta de los terrenos municipales, una práctica que había propiciado el latifundismo; en cambio, se propuso la venta de tierras en condiciones accesibles a los trabajadores.
Al estallar la insurrección armada de febrero de 1913 y la Decena Trágica, Abraham González permaneció en el gobierno de Chihuahua, desde donde trató de ayudar al presidente Madero. Sin embargo, al ocurrir la renuncia del presidente y vicepresidente, la insurrección armada se extendió a Chihuahua, donde el Jefe de la Zona Militar, el general Antonio Rábago, traicionándolo, ocupó la Legislatura local, la obligó a destituir a González y a nombrarlo a él mismo como su sustituto.
Rábago aprehendió ilegalmente a Abraham González y a su sobrino el coronel Fernando González y González (pagador de la 5ª División del Norte y sobrino directo de Abraham González) y le comunicó que sería trasladado a la Ciudad de México; sin embargo, al ser traslado en ferrocarril, la noche del 6 de marzo de 1913 en el Cañón de Bachimba fue bajado del tren y fusilado para después pasarle las ruedas del tren encima, siendo asesinado de esta manera por las fuerzas de leales a Victoriano Huerta.
Tiempo después el coronel Fernando González y González, bajo las órdenes directas de Francisco Villa, recobró sus restos, regresándolos a la ciudad de Chihuahua, donde le dieron el funeral ya mencionado, con los máximos honores de un héroe revolucionario.
Fuente: http://bicentenario.diario.com.mx/abraham.html
Revista Chihuahua Moderno. Todos los Derechos Resevados 2010
Chihuahua Chih. Mexico
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