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Si viviera mi vida de nuevo

Por: Lic. Agustín Hernández

Esta es la primera parte de una selección condensada de algunos pensamientos contenidos en el libro “Si viviera mi vida de nuevo” del escritor brasileño Rubem Alves. Las reflexiones contenidas en este libro, giran en torno al famoso y popular poema “Instantes”, el cual es atribuido al poeta argentino Jorge Luis Borges o a Nadine Stair, en realidad, su origen es desconocido. El poema “Instantes” describe los sentimientos de una persona que hace un recuento de lo que ha sido su vida y lo que le hubiera gustado en contraste haber hecho. En lugar de haber hecho tal cosa hubiera hecho otra, y así sucesivamente; Un contraste entre las acciones mundanas de la vida y las posibilidades de haberlas transmutado en cosas sencillas, sutiles y bellas. Rubem Alves actualmente reconocido escritor y poeta, de origen teólogo y psicoanalista, da su interpretación personal de los hechos de su vida en este pequeño pero valioso libro.

SI VIVIERA MI VIDA DE NUEVO…

• “Si viviera mi vida de nuevo…” Y así seguiría…, párrafo tras párrafo…, enumerando cosas que se hicieron y no debían haberse hecho, y cosas que no se hicieron pero debían haberse hecho. Hasta llegar al melancólico final: “Pero ya ven, tengo 85 años… y sé que me estoy muriendo”.
• “Si pudiera vivir nuevamente mi vida”… la viviría exactamente como la viví, con sus desengaños, sus fracasos y sus errores. ¿Locura? Imagínense que yo fuera infeliz. En ese caso, tendría todas las razones para volver atrás e intentar reparar los puntos en que me equivoqué. Pero no soy infeliz.
• Me empeñé mucho en ser pianista. Trabajé duro. Horas y horas al día. Si hubiera terminado, hoy sería un pianista mediocre. Los buenos pianistas… no necesitan esforzarse. Es un don de Dios.
• Llegué a donde estoy por caminos que nunca planeé. Es un lugar feliz, con el que nunca soñé. Nunca me pasó por la cabeza que habría de convertirme en escritor…
• He plantado árboles, criado hijos, escrito libros, tengo muchos amigos y, sobre todo, me gusta jugar. ¿Qué más puedo pedir? Si pudiera vivir nuevamente mi vida, la viviría como la viví, porque soy feliz donde estoy.

LA BELLEZA DE LAS AVES AL VUELO…

• A decir verdad, no conozco a nadie que esté ansioso por dejar las pequeñas alegrías de esta vida para gozar eternamente de la perfecta felicidad celestial.
• La gente religiosa que conozco cuida bien su salud, camina, hace gimnasia, controla su colesterol, su presión y su nivel de azúcar… Quiere seguir aquí. No quiere irse.
• Me he imaginado una Política que naciese de la belleza. Luchan mejor los que tienen sueños hermosos. Sólo quienes contemplan la belleza pueden endurecerse “sin perder jamás la ternura”. Guerreros que juegan como niños…
• Me he dejado llevar por la felicidad estética. “Vio Dios que era muy bueno…” (Gen.1-31) “El paraíso es, ante todo, un cuadro hermoso”, dice Bachelard. Alegría para los ojos, alegría para el cuerpo, Dios a diferencia de sus adoradores que cierran los ojos para verlo mejor, abre los suyos y se alegra. El acto de ver es una plegaria. Lo místico no se encuentra en lo invisible. Lo visible es el espejo donde Dios se refleja bajo la forma de la belleza.
• Aquel que experimenta la belleza está en comunión con lo sagrado.

VOLVER A SER NIÑO

• Nietzsche andaba en sentido contrario…No era una oveja del rebaño. Era una cabra de monte, que andaba sola por las rocas. El niño no es un medio para llegar al adulto. El niño es un fin, es la meta a la que todo adulto debe llegar.
• Freud dijo que nadie podía compararse con Nietzsche en cuanto al conocimiento del alma humana.
• Y a los que fueran en busca de de su sapiencia, les respondería: “La madurez de un hombre consiste en encontrar de nuevo la seriedad que tenía de niño al jugar…”

UN NIÑO LLORA

• El alma camina hacia atrás, navega al sabor del dulce soplo de la nostalgia. Quiere volver al pasado.
• T.S .Elliot escribió que, que al final de nuestras largas andanzas, finalmente llegamos al lugar de donde partimos. Y entonces lo vemos por vez primera. Para eso caminamos la vida entera: para llegar al sitio de donde partimos. Y cuando llegamos nos sorprendemos. Es como si nunca lo hubiéramos visto.
• El alma es un lugar embrujado donde viven las criaturas más extrañas, que existen sin existir.

CHARLAS ALREDEDOR DEL FUEGO

• Los detalles arquitectónicos podían variar; había casas ricas y casas pobres. Pero la filosofía de la sala era siempre la misma: mostrar lo mínimo, con elegancia. El resto de la casa  - la vida que había en ella - tenía que quedar protegida.

• Pero había otro lugar donde las visitas no entraban, el lugar de los amigos: la cocina. Allí las gentes se sentaban alrededor del fogón y el cuerpo se liberaba de las reglas de la etiqueta. Espacio mágico presidido por el fuego. Allí afloraba otra verdad mediante la seducción de los sabores y los olores.
• Los constructores de las viejas casas sabían de psicoanálisis, porque el psicoanálisis dice que así es el cuerpo: tiene una sala de visitas luminosa, donde cualquiera puede entrar. Sólo que, al salir de ella, se va de nuevo a la plaza pública.
• También la sociología sabe de esto. El sociólogo es una visita indiscreta que no tiene reparos en pedir ir al baño, no porque las presiones fisiológicas lo obliguen a ello, sino porque las presiones de la curiosidad o fisgonería no los dejan en paz.
• “Los misterios sociales están detrás de las fachadas” dice Peter Berger.
• En la teología de la sala de visitas se dicen las cosas respetables sobre los misterios de Dios, sobre los imperativos de la ética y sobre las realidades de la política.
• Ya me cansé de la teología de la sala de visitas y ahora vivo en la cocina. La compañía me agrada. ¡Ah, qué bueno es hacer teología así!
• Si la gente de la sala de visitas quiere entrar hasta la cocina, dejarse seducir por los olores y los sabores, acceder a beber un poco de vino y permitirse ser llevado por la locura del espíritu (en inglés –deliciosa revelación semántica-, las bebidas alcohólicas tienen el nombre de spirits…)
• Me parece que la ética y la política son la continuación moderna del ascetismo que calla sobre las voces del cuerpo.
• Hegel, ese extraño filósofo que trató sin éxito de mezclar la cocina con la sala de visitas llegó a afirmar que “la razón es una orgía bacanal en la que ni uno solo de los participantes está sobrio”
• Es la única vía para llegar a la honestidad ecuménica. Es necesario que nos sentemos juntos alrededor del fuego para hablar allí sobre el fuego que arde dentro de los cuerpos que la sala de visitas ha congelado.