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Fernando Pessoa y el anonimato.

Su escritura es una de las más importantes del siglo XX, y es que desde las distintas voces que creó, desde sus diversos heterónimos, construyo un universo poético de múltiples universos, en los que personajes como Alberto Caeiro, Álvaro de Campos, Bernando Soares y Ricardo Reis, manejan distintos registros de escritura, cada uno con sus propias características, estilo y lenguaje. Hoy por hoy se habla de Anonymous a diario en las redes sociales, y se encuentra en la figura del anonimato una respuesta para al accionar político, la creación de situaciones de protesta y crítica de la catástrofe política actual. El anonimato se vuelve así en una herramienta de extensión de información, diálogo y de comunidad. En el caso de Pessoa, la marca del anonimato funcionó también para adentrarse en coordenadas de si mismo que, bajo el nombre propio, probablemente, no hubieran sido posibles.

El anonimato o la manipulación de otros nombres para configurar obras creativas siempre ha estado presente en los diversos registros del arte universal; llámese pintura, escultura, performance, novela, el uso de la negación del nombre propio, el llamado a la creación de una nueva figura “real” que sirva de presentación del trabajo artístico, ha servido tanto para promover mayor es posibilidades expresivas, romper barreras morales y de pensamiento, así como para crear ficciones dentro del ficticio mundo de la creación artística.

En la vida cotidiana, en la realidad, el esfuerzo en destacar un nombre propio que otorgue validez a aquello en lo que uno toma posiciones frente al mundo, desde el arte, la política o las relaciones humanas, no deja de ser parte de los procesos por capitalizar, desde la unidad del nombre, un producto social más con el que el sistema suele si bien, esforzarnos en construir identidad, del mismo modo calificarnos, encuadernarnos, darnos una libertad forzada con los dilemas que esto implica; tener un nombre, una imagen, una ventana a las redes sociales, no significa necesariamente que el carácter de los individuos sea auténtico, versátil o independiente, todo lo contrario.

Nos encontramos en un enredo de significados y significantes, en los que la identidad compite siempre por hacerse un espacio dentro de una comunidad, sin autonomía clara. En el trabajo de Pessoa, esto se hace tangible en la escritura misma, en la que el poeta, a través de sus heterónimos, se da a sí mismo la facultad de dividirse en todas las personas y personalidades que configuran a la conciencia-inteligencia del autor mismo. Como una operación de sublevación inclusive, contra el sistema poético-literario, siempre regido por intereses que superan el valor de la obra o el talento de su autor, Pessoa y sus heterónimos revierten este anquilosado medio, dando a la escritura con sus distintos tonos mayor carga expresiva y condición universal.

Fuente: http://www.whattovisitinlisbon.com/es/fernando-pessoa-lisboa/