La casa verde (México: PROMEXA, 1979) del peruano Mario Vargas Llosa (1939—) fue publicada en 1966, en plena eclosión del llamado “Boom” hispanoamericano o latinoamericano. La novela es, básicamente, una historia colectiva en torno a un burdel llamado precisamente. “La casa verde”, situado en la ciudad de Piura, Perú.
Por Óscar Robles.
La historia se basa en parte en las versiones orales de distintos personajes en torno al incendio de este centro de vicio y placer, provocado supuestamente por el padre García. Muy ligado a la construcción de La casa verde y a la resolución de la novela, se desarrolla también la historia del arpista forastero don Anselmo, una historia sobre el origen de su dinero, sobre su vida bohemia y sobre su familia. Don Anselmo construye ese prostíbulo y toca su arpa en ese lugar que da nombre a la novela y en otros bares de la ciudad, hasta que finalmente muere y con ello da fin a la novela. Sin embargo, la novela narra otras historias ubicadas también en Piura (el desierto), en Santa María de Nieva (la selva) y otras regiones de la selva, con abundantes personajes, un narrador omnisciente como eje, numerosos diálogos y varios cambios de planos espaciotemporales.
También pueden identificarse en la novela otros dos conflictos de amor y desamor, vistos desde el punto de vista de la vida y del destino de dos personajes femeninos, Bonifacia y Lalita. El primer conflicto de amor y desamor importante gira en torno al destino de Bonifacia, una joven aguaruna educada en la Misión de Santa María de Nieva. Ella huye de la vigilancia de las monjas y escapa de la Misión, trabaja con los esposos Adrián Nieves y Lalita, y luego contrae matrimonio con el sargento Lituma, uno de los cuatro bohemios llamados “Los inconquistables”, los cuales representan el machismo. En particular, Lituma es una especie de “personaje comodín”, ya que aparece también en la novela “¿Quién mató a Palomino Molero?” y en otras obras del escritor peruano. En La casa verde, Lituma es enviado a Lima, la capital y la gran metrópoli de Perú. Entonces, Bonifacia se convierte en prostituta en “La casa verde”, donde le apodan “La Selvática”. Bonifacia es la mujer sexualizada, la prostituta, uno de los tradicionales papeles en la narrativa y el cine hispanoamericano, pero ella asume su libertad de mujer.
En el segundo conflicto de amor y desamor, Lalita tiene relaciones de amor con tres distintos hombres a lo largo de su vida. Primero, vive una relación conflictiva con el peruano-japonés Fushía con quien procrea a su primer hijo, Aquilino. Luego, ella escapa con el guía Adrian Nieves y ambos tienen más hijos. Finalmente, Lalita se enamora del policía Huambachano, alias El Pesado, y pare más hijos. En este sentido, Lalita asume el papel de madre, otro de los paradigmas claves en la cultura hispanoamericana, pero dentro de tres relaciones de pareja.
Además de don Anselmo, Bonifacia y Lalita, aparecen abundantes personajes pertenecientes a diversas razas de Perú, tales como la oriental, los indígenas, los blancos y los mestizos o cholos. Entre ellos, destacan el oriental Fushía, la aguaruna Bonifacia y los mestizos Lalita y Adrián Nieves. Estos personajes viven bajo diversos conflictos sociales del Perú contemporáneo: el comercio legal e ilegal del “jebe” o caucho; la educación y la cristianización de las niñas indígenas (aguarunas, huambisas y shapras) en la Misión de Santa María de Nieva por parte de las monjas; la explotación laboral; y otros conflictos interraciales, políticos y económicos entre gobernantes y gobernados, y entre blancos, mestizos e indígenas. Además de estos conflictos sociales, ocurren constantes riñas entre borrachos en “La casa verde”, los cuales viven inmersos en una vida de placer y vicio.
En general, el espacio físico y geográfico se divide en varias poblaciones y regiones de Perú. Por un lado, la mayoría de las acciones transcurren en la ciudad de Piura, ubicada en el desierto, en el norte peruano. Esta ciudad tiene algunos barrios importantes, tales como la Mangachería, la Gallinacera y las rancherías de Castilla. Precisamente en Piura se encuentra “La casa verde”. Por otro lado, Santa María de Nieva se ubica en la selva, en la convergencia de los ríos Nieva y Alto Marañón, y ahí se encuentra la Misión, donde se cristianiza y se civiliza a las indígenas peruanas. El espacio es esencial en esta novela. En el mismo título de la novela, se anuncia el espacio físico de muchas de las peripecias, el prostíbulo “La casa verde”. Asimismo, adquiere mucha relevancia la configuración de la selva peruana como centro de la barbarie, de los conflictos sociales y de las pasiones humanas. La selva de la Amazonía peruana tiene un carácter simbólico también. Según Aquilino, la selva “es como una mujer caliente, no se está quieta. Aquí todo se mueve, los ríos, los animales, los árboles” (Vargas Llosa, La casa verde, pág. 51). En este sentido, la selva se parece a los personajes que viven o provienen de allí, tales como Lalita y Bonifacia, quienes son mujeres poderosas y pasionales y conquistan a diferentes hombres.
La estructura de las acciones y del tiempo narrativo se configura mediante diferentes técnicas narrativas. Con algunas de estas técnicas, Vargas Llosa busca la participación activa de los lectores. Un narrador omnisciente domina en la novela y enlaza todas las historias de los personajes. Especialmente, hay abundantes diálogos entre los personajes, una de las grandes cualidades de la narrativa de Vargas Llosa, poderosamente quintaesenciada en Conversación en la catedral (1969). En particular, los diálogos simultáneos permiten insertar contiguamente acciones ocurridas en el presente y en el pasado. Este tipo de diálogos se relaciona más con la vida del comerciante Fushía, quien termina sus días en el pueblo de San Pablo, víctima de una extraña enfermedad que le inutiliza las piernas. Por ejemplo, los diálogos entre Fushía y el mestizo Aquilino en el plano presente se yuxtaponen con los diálogos en pasado entre Fushía y Lalita, entre Fushía y otros indígenas y entre Fushía y el político Julio Reátegui. Estos diálogos simultáneos representan unas de las técnicas más refinadas y complejas de la novela. Esta técnica se prolonga, por ejemplo, en Pantaleón y las visitadoras (1973) del propio Vargas Llosa, otra novela situada en la selva peruana.
En general, La casa verde se basa en gran parte en la realidad exterior y hay pocos eventos del tiempo interior de los personajes. En este sentido, es una novela “objetivista” con más “personalidades colectivas” que personajes individualizados, según la “Presentación” a la novela (pág. XII).
Finalmente, La casa verde cristaliza diversos conflictos colectivos a nivel social (la explotación laboral), religioso (la cristianización de las indígenas), cultural (la lucha entre la civilización y la barbarie) y sexual (la lucha de la mujer frente al machismo), dentro de un Perú muy vivo, caracterizado por la modernización capitalista contemporánea y por las costumbres del mundo prehispánico y de la época colonial española. Frente a estos conflictos, la novela critica el papel de la Iglesia y del Ejército en los abusos cometidos contra los indígenas.
Vargas Llosa ha explorado tres de los cuatro “realismos” narrativos desarrollados en Hispanoamérica en el siglo XX. Por ejemplo, el realismo social y el realismo psicológico afloran en La ciudad y los perros (1962) y el realismo estructuralista en Conversación en la catedral, según la clasificación de José Luis Martín en La narrativa de Vargas Llosa. Acercamiento estilístico (Madrid: Gredos, 1974). Particularmente, La casa verde es una novela construida con una gran dosis de realismo estructuralista.
Vargas Llosa es autor de varias novelas claves en la historia de la literatura hispanoamericana. Además de La ciudad y los perros y de Conversación en la catedral, destacan La guerra del fin del mundo (1981), La fiesta del chivo (2000), Travesuras de la niña mala (2006) y El sueño del celta (2010), entre las más de quince novelas que ha publicado entre 1962 y 2011. Por otro lado, Vargas Llosa pertenece al esplendoroso grupo del llamado “Boom”, junto a grandes escritores tales como el colombiano Gabriel García Márquez (1927—), el mexicano Carlos Fuentes (1928—), el argentino Julio Cortázar (1914-1984) y el chileno José Donoso (1924-1997). Entre múltiples premios (Biblioteca Breve, Rómulo Gallegos, Planeta, Miguel de Cervantes y otros), Vargas Llosa ganó el Premio Nobel de Literatura en 2010 y con este premio ingresó a la lista de cinco escritores hispanoamericanos que recibieron este máximo galardón a las letras universales durante el siglo XX. Estos cinco escritores son la chilena Gabriela Mistral (1945), el guatemalteco Miguel Ángel Asturias (1967), el chileno Pablo Neruda (1971), el colombiano García Márquez (1982) y el mexicano Octavio Paz (1990).
En suma, La casa verde es una de las grandes novelas del “Boom”.
Revista Chihuahua Moderno. Todos los Derechos Resevados 2010
Chihuahua Chih. Mexico
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