Más de 30 años de la creación teatral en la ciudad de Chihuahua.
El pasado día 23 de noviembre en el Museo Casa Chihuahua, la maestra Holda Ramírez y el Profr Jesús Ramírez presentaron su libro “Más de 30 años de la Creación Teatral en Chihuahua”, que muestra un recuento de los participantes que han creado la historia en el teatro chihuahuense. Presentamos un comentario del dicho libro por parte del Profr. Ramírez.
Por Prof. Jesús Ramírez Mendoza.Durante la reciente Feria del Libro que, por cierto, me llenó de gozo por primera vez: espacio adecuado por las medidas y el sitio, centro de la ciudad; carpas que protegieron de la lluvia y el sol con eficacia el tesoro literario, así como a los encargados de los stands, -muchos de ellos, personalidades de la cultura de nuestra ciudad- y, sobre todo a los muchos visitantes, los cuales, por otra parte, pudieron comprar uno o varios libros, gracias a que se ofrecían a muy variados precios, estuvo, para su venta, el libro recientemente editado por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, Más de 30 años de la creación teatral en la ciudad de Chihuahua.
Es éste, un valiosísimo documento para la memoria del ámbito teatral, de los hacedores del teatro en nuestra ciudad, ya que es una profunda investigación de la Master en Ciencias del Arte Holda Ramírez y un servidor. No fue fácil, pues nos encontramos con que, años atrás, el archivo del Departamento de Bellas Artes –hoy Facultad de las Artes- fue destruido por una fuerte temporada de lluvias que anegó el lugar. El archivo del Nuevo Teatro de los Héroes fue quemado –se dice que por uno de sus directores- y en el Centro de Seguridad Social del IMSS, donde Fernando Chávez Amaya tenía un numeroso y trabajador grupo que montó una buena cantidad de obras, no se guardó absolutamente ningún programa, supuestamente porque no es escuela.
En el Tec de Chihuahua, donde estuve durante ocho años trabajando con buen número de alumnos de todas las carreras y donde acondicionamos el Teatro Mínimo, donde se llevaban a cabo temporadas, tampoco existe dato alguno. Sólo encontramos, perfectamente digitalizados, todos los eventos teatrales que ha llevado el Tecnológico de Monterrey, donde el Ingeniero Enrique Hernández Soto figura como principal director de escena durante varios años.
Pero ¿dónde queda constancia del quehacer teatral de Fernando Saavedra? Muchos jóvenes no saben por qué lleva ese nombre el Teatro de Cámara del ICHICULT. ¿Dónde el de Manuel Talavera, el de Mario Humberto Chávez, y tantos otros?
Resulta interesante ver y comprobar en este diccionario enciclopédico, la enorme cantidad de personas: niños, adolescentes y adultos, que han incursionado, durante las últimas tres décadas, de una u otra forma, en el mundo maravilloso y mágico de los diferentes escenarios teatrales de nuestra ciudad de Chihuahua. Podría asegurarse que, aún aquellos que nunca han pisado un edificio teatral por su interior, o que sólo lo conocen por haber asistido a la ceremonia de graduación propia o de algún familiar, o algún acto político, podrán encontrar aquí el nombre de algún conocido.
Pero no son sólo datos curiosos. Porque, aunque si bien es cierto que algunos cayeron de forma meramente accidental en el reparto de alguna puesta en escena, o por curiosidad, o como hobby, los hay también quienes han dedicado parte importante de su vida a la creación teatral por necesidad. Necesidad de expresar todo lo que bulle en su cerebro, lo que piensa sobre tal o cual asunto social o sentimental. Necesidad de pararse frente a la gente y vencer el reto a su timidez, a su inseguridad, a su personalidad minimizada. Necesidad de que se le reconozca y se le admire. Ahí han encontrado, aquellos líderes naturales, la forma de realizarse dirigiendo las vidas de un grande o pequeño núcleo de personajes vivos. Y los hay también quienes han encontrado en el quehacer teatral una verdadera vocación y le han dedicado la mayor parte de su tiempo, haciéndolo su forma de vida.
He oído, desde hace muchos años, que el teatro está en crisis, que ya le ganó la partida el cine, la televisión, las videocintas, los DVDs etc. Sin embargo, podemos darnos cuenta, por medio de este valioso documento, de que el teatro sigue siendo, como lo fue en la época de la Grecia Clásica, el pan para el espíritu, y por lo tanto debemos reconocer su inmortalidad.
Que nunca o muy pocas veces se hace teatro en Chihuahua, he oído también. Que existe talento de sobra, pero que se va a la Gran Capital, para intentar realizarse. Quizá, lo que realmente nos falte es un poco de interés de todos, para darnos cuenta de lo que sucede en esta rama del arte en nuestra ciudad.
Este es, pues, un valiosísimo documento que hacía falta; un reconocimiento muy merecido a todos los hacedores del teatro en Chihuahua; a los que han hecho la historia teatral en nuestra ciudad.